Atlas de la Esclerosis Múltiple 2026: 3,1 millones de personas viven con la enfermedad en todo el mundo, pero persiste la brecha de invisibilidad.

Fuente: MSIF

Cada cinco minutos, en alguna parte del planeta, una persona recibe un diagnóstico de Esclerosis Múltiple (EM). La cifra es contundente y muestra una realidad que abarca a 3,1 millones de personas en todo el mundo.

La nueva actulización del Atlas de la EM 2026, elaborado por la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF), revela un aumento constante en los casos registrados globalmente: de los 1,8 millones contabilizados en 2013 y los 2,8 millones de 2020, hoy la prevalencia se sitúa en 1 de cada 2.600 personas (38 por cada 100.000 habitantes).

El estudio abarca a 133 países —lo que representa al 93% de la población mundial— y plantea un desafío urgente: aunque hay más diagnósticos que nunca, millones de pacientes continúan siendo completamente invisibles para los sistemas de salud debido a barreras socioeconómicas y geográficas.

La Esclerosis Múltiple es una afección autoinmune y crónica que impacta de manera directa en el cerebro y la médula espinal. Ocurre cuando el propio sistema inmunológico ataca por error a la mielina, la capa protectora que recubre las fibras nerviosas.

El diagnóstico promedio llega a los 32 años, una etapa bisagra en la que las personas se encuentran consolidando proyectos personales, familiares y profesionales.

Dado que no existe un único estudio para detectar la misma, el abordaje clínico exige una combinación compleja de herramientas que incluyen:

  • Examen neurológico integral para evaluar reflejos y equilibrio.
  • Resonancia magnética (RM) para visualizar y rastrear las lesiones.
  • Punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.
  • Potenciales evocados y análisis de sangre para descartar otras patologías.

Prevalencia: sesgo de género y aumento en pacientes pediátricos.

El Atlas 2026 expone dos datos epidemiológicos contundentes sobre quiénes son las personas diagnosticadas de EM:

  • Predominio femenino: De cada 10 personas diagnosticadas con EM, 7 son mujeres y 3 son hombres.
  • Crecimiento en la población pediátrica: Al menos 40.000 niños, niñas y adolescentes (menores de 18 años) viven actualmente con la enfermedad, superando ampliamente los 30.000 reportados en la edición de 2020.

Factor ambiental. ¿Influye la región geográfica?

Los datos muestran que la tasa de prevalencia escala significativamente a medida que nos alejamos del ecuador. La menor exposición a la luz solar UVB y la consiguiente disminución de los niveles de vitamina D en latitudes altas continúan siendo factores ambientales determinantes.

Sin embargo, el informe enfatiza que el desarrollo de la enfermedad responde a una interacción multifactorial entre predisposición genética, género, tabaquismo, obesidad en la juventud e infección previa por el virus de Epstein-Barr (VEB).

La brecha del diagnóstico: mapas marcados por la desigualdad

Las cifras globales revelan disparidades abismales entre regiones y niveles de ingresos, planteando si nos enfrentamos a diferencias biológicas reales o a fallas estructurales de detección.

Prevalencia por regiones de la OMS (casos por 100.000 hab.)

Región de la OMSPrevalencia por 100.000 hab.
Europa158
Américas109
Mediterráneo Oriental32
Sudeste Asiático8
Pacífico Occidental6
África4

Prevalencia por nivel de ingreso económico (Banco Mundial)

Nivel de IngresoPrevalencia por 100.000 hab.
Ingresos Altos167
Ingresos Medios-Altos14
Ingresos Medios-Bajos10
Ingresos Bajos3

Los autores del informe destacan que esta inequidad abismal responde a dos factores cruzados:

  1. Riesgo biológico y geográfico: Factores genéticos, hábitos de consumo y latitud.
  2. Capacidad del sistema de salud: El nivel de prevalencia reportado guarda relación directa con el gasto sanitario per cápita. Los países de altos ingresos cuentan con infraestructura sólida, registros nacionales, disponibilidad de resonadores magnéticos y mayor densidad de neurólogos. En contraste, en las naciones de bajos ingresos la falta de equipos de diagnóstico genera un profundo subdiagnóstico.

Para obtener esta radiografía global, el informe recolectó datos recabados en 2024 a través de cinco indicadores epidemiológicos clave: prevalencia total, prevalencia por sexo, prevalencia pediátrica, incidencia anual e incidencia por sexo.

La estrategia combinó la actualización activa por parte de neurólogos y coordinadores médicos de 94 países (incluyendo la incorporación de Brunéi, Groenlandia, Senegal, Eslovaquia, Uzbekistán, Vietnam y Zimbabue) junto con la confirmación de datos previos de otros 39. Mientras que las estimaciones generales emplearon modelos estadísticos para cubrir vacíos mínimos de información, los desglose pediátricos y de incidencia se basaron exclusivamente en datos reales informados.

Recomendaciones para transformar la salud.

Frente a este escenario, la MSIF sintetiza una serie de acciones orientada a los gobiernos y organismos internacionales que abarcan:

  1. Diagnóstico precoz: Detectar a tiempo para visibilizar a los pacientes y garantizar el acceso a tratamientos oportunos que frenen la progresión del daño.
  2. Sistemas de datos inclusivos: Invertir en registros nacionales para eliminar las «zonas ciegas» del mapa epidemiológico.
  3. Políticas basadas en evidencia: Utilizar datos científicos para justificar la asignación de presupuestos en salud.
  4. Atención personalizada e inclusiva: Adecuar las respuestas médicas a las necesidades específicas de mujeres, niños y colectivos vulnerables.

link del informe: http://www.msif.org/wp-content/uploads/2026/09/Atlas-Epidemiology-report-text-core-data-2026-FINAL.pdf