La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad crónica y compleja que afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal). Comprender qué ocurre en el cerebro de las personas con EM es fundamental para encontrar tratamientos más efectivos y un diagnóstico más temprano.
Un equipo científico interdisciplinario, formado por la Dra. Berenice Silva del Hospital Italiano de Buenos Aires y biólogos/bioquímicos del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras de la Fundación Instituto Leloir (IIBBA-CONICET), liderado por el Dr. Fernando Pitossi, ha dado un paso importante en esta dirección.
Su línea de investigación se centra en la corteza cerebral, una zona muy sensible del cerebro crucial para funciones cognitivas como la memoria, la atención y el lenguaje, y que se ve afectada en la EM.
Para estudiar estos mecanismos, los investigadores utilizaron un modelo animal que reproduce procesos inflamatorios similares a los que se observan en la enfermedad humana.
Se trata de un trabajo que fue presentado en el 62° Congreso de Neurología y que recibió el premio Miguel Pablo Gallardo que otorga ALCEM a la investigación médica en EM.
Comprendiendo la estructura del cerebro
El estudio se enfocó en buscar cambios en el líquido cefalorraquídeo (LCR), el fluido que protege y rodea el cerebro y la médula espinal, así como en la sangre.
Específicamente, se investigaron proteínas que forman parte de la matriz extracelular. ¿Qué es esto? Es una especie de «andamiaje» o red de soporte que sostiene a las células nerviosas, pero que también tiene un papel activo en la inflamación, la reparación y la comunicación entre neuronas.
Hallazgos de la investigación:El equipo encontró que varios de estos marcadores de la matriz extracelular se modifican significativamente cuando se desarrollan lesiones en la corteza cerebral del modelo animal.
Esto sugiere que la matriz extracelular no es solo un soporte pasivo, sino que podría desempeñar un papel clave en la aparición de las lesiones corticales de la EM.
Estos resultados son mucho más que un avance científico. Se traducen en una mejor comprensión, ya que ayudan a entender con mayor profundidad los complejos mecanismos biológicos de la Esclerosis Múltiple.
A futuro, esta información podría traducirse en el desarrollo de nuevos biomarcadores. Estos son indicadores biológicos que podrían mejorar drásticamente el diagnóstico y el seguimiento de la enfermedad, permitiendo a los médicos actuar de forma más temprana y precisa.El objetivo final de esta investigación es generar conocimiento que se convierta en herramientas concretas y estrategias que mejoren la calidad de vida de todas las personas que viven con Esclerosis Múltiple.